6 nov. 2013

Películas para.............................................paladares exigentes

Lo que empezó siendo un mero flirteo se ha consumado con creces.. La relación entre el cine y la gastronomía está dejando un repertorio impagable de películas que certifican lo idóneo de la fusión de estas dos artes




Comer, beber, amar (1994)

Agridulce comedia sobre la vida de Chu, un viejo chef de Taipei, viudo y con tres hijas (Jen, Chien y Ning) muy distintas pero con algo en común: la rebeldía. Un buen día, sus vidas empiezan a complicarse: una gruñona viuda se muda al apartamento de al lado, alguien se queda embarazada, alguien cae en una profunda depresión, alguien muere y alguien encuentra el amor verdadero. El reputado director Ang Lee volvió a Taiwán para contar otra historia de sentimientos y emociones. 

Creo que Ang Lee ha demostrado sobradamente ser uno de los directores más sensibles e inteligentes del panorama internacional en las últimas dos décadas. Aunque su obra empezó a ser conocida en general a partir de su espléndida Sense and Sensibility, su tres primeros films, aunque pequeños, están entre lo mejor de su obra, y en particular Eat, Drink, Man, Woman. Logrando un retrato extraordinario de sus personajes, un famoso de cocinero jubilado y sus tres hijas, Lee nos sumerge en el mundo de los sentimientos íntimos con elegancia y sentido del humor. Hace gala de una sutileza y una gama de matices asombrosa. Y por supuesto, en la memoria quedan grabadas cada una de las comidas que se preparan en el film, realizadas como si de una ceremonia se tratara, y ante las que giran la vida entera de la familia. Simplemente fascinante. Su capacidad para desentrañar los sentimientos de sus personajes, a base de imágenes llenas de detalles y utilizando con sabiduría el guión, nos revela a un director de casta. Una joya entrañable, poco conocida, pero reservada para paladares exquisitos. Muy recomendable.

Para la parte gastronómica, fundamental en la película, el director no dejó nada al azar. Contó con la ayuda de tres chefs de reconocido prestigio para elaborar los platos que aparecen, así como con numerosos especialistas en comida. 

En pantalla aparecen unas cien recetas diferentes. Todas y cada una de ellas fueron preparadas realmente con todo el mimo. Incluso las que solo se ven unos segundos. Para asegurar la autenticidad de las recetas que se ven en el filme, se pidió al consultor experto en comida Lin Huei-Yi que hiciera una selección de recetas. Además, éste entrenó a los actores en la elaboración de los platos que sus personajes tenían que preparar ante la cámara. Se diseñó una coreografía especial para imitar los movimientos de los cocineros tradicionales.









El festín de Babette (1987)

Siglo XIX. En una remota aldea de Dinamarca, dominada por el puritanismo, dos ancianas hermanas, que han permanecido solteras, recuerdan con nostalgia su lejana juventud y la rígida educación que las obligó a renunciar a la felicidad. La aparición de Babette, que llega desde París, huyendo del Terror, cambiará sus vidas. La recién llegada tendrá pronto ocasión de corresponder a la bondad y al calor con que fue acogida. Un premio de lotería le permite organizar una opulenta cena con los mejores platos y vinos de la gastronomía francesa. Todos los vecinos aceptan la invitación, pero se ponen previamente de acuerdo para no dar muestras de una satisfacción que sería pecaminosa. Pero, poco a poco, en un ceremonial intenso y emotivo, van cediendo a los placeres de la cocina francesa. 

Una bellísima película que demuestra lo grande que puede ser el cine intimista. Sin un gran presupuesto ni elevadas pretensiones, apoyada en un guión perfecto y unas interpretaciones grandes por lo comedidas (!qué hermosas Stephane Audran y su mirada¡) es una de las pequeñas joyas del cine. No solo disfrutas viéndola, sino que te deja un agradable poso para reflexionar. Maravillosa







El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989)

Albert es el sádico dueño de un restaurante. Su fuerte carácter y las tiránicas formas que aplica en el trabajo hacen que todos los empleados estén sometidos a un continuo régimen de esclavitud, incluida su esposa, Giorgina, a quien ridiculiza. 

Si alguien puede ser objetivo con el director de esta pelicula  Peter Greenaway  que tire la primera piedra. Te gusta o no. Te atrapa o no. Te fascina o lo detestas. Esta película muestra otra vez al Greenaway pintor del cine. Las escenas que parecen cuadros se multiplican aunque menos que en la tempestad. En este caso con una estética grotesca. A estas alturas de  Greenwaway solo puedo decir que sigue siendo para mi un excelente y admirable director. Que recomendaría este film a cualquiera que gustara del buen cine aunque reconozco que no es un director que le gusta a todo el mundo. De todas formas creo que debe verse aunque solo sea  para conocer otra clase de cine






Chocolat (2000)

A Lansquenet, una población francesa muy tradicional, donde nada ha cambiado en los últimos cien años, el Viento del Norte trae consigo a dos forasteras: Vianne Rocher (Juliette Binoche) y su hija Anouk (Victoire Thivisol). Vianne inaugura una chocolatería repleta de dulces capaces de despertar los ocultos apetitos de los habitantes del pueblo. Posee, además, un don especial que le permite percibir los deseos de los demás y satisfacerlos con el dulce exacto. 

Muchas veces se ha relacionado el chocolate con el sexo. Esta película destila sensualidad , magia y romanticismo. Lasse Hallström después de su triunfo con ¿A quién ama Gilbert Grape? y Las normas de la casa de la sidra nos vuelve a sorprender con su originalidad y su buen hacer. Con una deliciosa Juliette Binoche, un carismático Johnny Depp y un genial Alfred Molina. No os la podéis perder.

Un curiosidad, en el despacho del alcalde interpretado por Alfred Molina, aparece en repetidas ocasiones la foto de su mujer que está en Italia. La mujer de la foto es Courteney Cox.








Ratatouille (2007)

Remy es una simpática rata que sueña con convertirse en un gran chef francés a pesar de la oposición de su familia y del problema evidente que supone ser una rata en una profesión que detesta a los roedores. El destino lleva a Remy a las alcantarillas de París, donde su situación no puede ser mejor, ya que se encuentra justo debajo de un restaurante que se ha hecho famoso gracias a Auguste Gusteau, una estrella de la nouvelle cuisine. A pesar del peligro que representa ser un visitante poco común (y desde luego nada deseado) en los fogones de un exquisito restaurante francés, la pasión de Remy por la cocina pone patas arriba el mundo culinario parisino en una trepidante y emocionante aventura. 


Una rata, un ser que encabeza la lista de animales que dan asco, quiere ser chef. Esa es la idea que explota esta entretenida y divertida película, con unas animaciones de gran calidad.
El guión es inteligente y muy ameno, con moraleja intrínseca sobre los prejuicios incluida, y nos regala momentos de mucho humor, simpatía y ciertas dosis de intriga por saber cómo se producirá el desenlace. A medida que avanza la película, se hace más y más adictiva, consiguiendo atrapar al espectador y haciéndole disfrutar de un buen rato de cine para todos los públicos.




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