15 jun. 2013

Novela por entregas...... Ego



Fotografia de Scott Charles Hollingsworth



Cap.3

!Jodido móvil!!ya se me ha vuelto olvidar apagarlo!-pensé-mientras no paraba de sonar y sonar.
Seguro que era Susan para volver a decirme otra vez en la que fuera a buscar a su trabajo,.Pero...y sino era ella, y si era mi madre, casi peor me volvería a insistir en que sentara la cabeza como mis hermanas, tuviera una familia y dejara de comportarme como un crio a mis 40 años.

Cada nueva opción que pensaba sobre quien me podía llamar, me parecía peor que la anterior, y parece mentira la cantidad de cosas que uno puede pensar mientras tu móvil suena y suena,hasta que paro. Bendito silencio, y sin mirar quien me llamaba lo apague y seguí fantaseando en como seria la candidata ideal para mi crimen perfecto.

iEs complicado esto de elegir una potencial victima, candidatas hay muchas pero....tenia que ser alguien a quien no conociera todavía, alguien especial pero a la vez irritante, no seria un buen plan si fuese alguien que no despertara mis instintos asesinos.

Pensé, que la mejor manera de elegirla, sería el hacer una lista con las cualidades y los defectos que tendría que tener. Ah......las listas, me traen tantos recuerdos de cuando iba a la psicóloga y me hacia hacer esos cientos de listas interminables de como me sentía y lo que pensaba en esos momentos, creyendo que así me sentiría mejor.
Ahora que ya han pasado tantos años de esas sesiones, sigo pensando lo mismo de los psicólogos, que son unos fisgones, insatisfechos con sus propias vidas, que pretenden vivir su vida a través de las vidas de los demás o inmiscuirse en ellas, y encima cobran por ello.

Ya me estoy dispersando otra vez, a..si...la lista, la haría en cuanto llegase a casa, si que es que Susan me dejaba en paz.

Este sería el primer paso que daría en muchos meses hasta que llegué a tener totalmente planificado el crimen perfecto, mi crimen perfecto.




Cap.4


-¿Pues no se por que no me puede dar ese certificado? -Volvió a insistir.
-Mire, señora, es que yo no se lo puedo expedir, eso lo tiene que pedir en la tercera planta-le conteste.

Cogió sus papeles y se fue murmurando algo acerca de que gracias a ella cobraba mi sueldo o algo similar.

Miré el reloj del fondo del despacho, las 12, todavía me quedaban unas cuantas horas allí, pero al contrario que otros días,no me sentía hastiado, ni agobiado, me sentía bien, tenia una tarea que realizar en cuanto llegara a casa, una tarea complicada si, pero que me iba a dar muchas satisfacciones.

-Menuda tía pesada, es la segunda vez que viene esta semana-dijo Rosa desde la mesa de al lado.
-Ni que lo digas-la conteste, con una de mis famosas sonrisas.

No `podía evitarlo, Rosa me gustaba y mucho, y se que como la mayoría si no a todas las mujeres que he conocido yo le gustaba, pero no era tonto, sabia que como sucedía en todas mis relaciones, al poco tiempo me cansaría y la tendría que ver día tras día sentada en la mesa de al lado.

Gire la cabeza hacia ella y la volví a mirar, ¿Podría ser Rosa mi victima?,era guapa, inteligente y mas de una vez me había sacado de mis casillas, pero había algo fundamental que la hacia imposible que fuera la protagonista de mi crimen, era mi compañera de trabajo.
Leo muchas novelas policíacas y por supuesto he visto muchas series y películas de asesinatos y hay algo que es básico, la policía siempre busca al asesino o asesina en el entorno mas cercano a la victima, familia, pareja y por supuesto compañeros de trabajo, osease yo.

Así que eso era algo que tenia que apuntar en mi lista, buscar una desconocida.
Ya tenia varias cosas importantes que tener en cuenta, tenia que ser guapa, para dejar un bonito cadáver, delgada, sino como la iba a transportar, inteligente, si no un tipo tan especial como yo no se hubiera fijado nunca en ella, que me sacara de quicio, eso era fundamental y ser una desconocida, por razones obvias.

Se acercaba una época perfecta para poner en marcha todos mis planes, la
Navidad, cenas, salidas nocturnas con los amigos en las que conoces a un motón de gente, especialmente mujeres, que no volverás a ver, dependientas con las que tonteas durante un buen rato, con la excusa de buscar un regalo perfecto para tu madre, montones de campamentos urbano,(por una vez me iba ser útil que mi hermana me encasquetara a mis sobrinos en vacaciones).


Como buen cazador que era, elegiría a mi victima y le tendería una trampa, lo que no contaba y nunca imagine es que esa “perfecta” victima, no iba a ser tan perfecta y todo se me complicaría mas de la cuenta

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