8 may. 2013

Cuentos para una noche sin luna

Erase una vez, la mayoría de los cuentos infantiles comienzan con esta frase, aunque en la vida real pocas veces podemos empezar cualquier historia con ella, o no......., ogros, enanos, brujas e incluso princesas constantemente están presentes en nuestras vidas, pero o somos incapaces de darnos cuenta de su presencia, o si la notamos nos sentimos raros y preferimos ignorarlos por el temor a que dirán los demás.

Estas historias no comienzan con erase una vez, pero no hubiera sido un mal comienzo ya que como en los cuentos infantiles en estas historias abundan los ogros, disfrazados de vecinos, las brujas de amigas o incluso las princesas, todo es cuestión de mirar de una forma adecuada o mejor el no mirar a otro lado cuando los vemos.








ESENCIA DE DOMINGO


Abrió su cuaderno y me mostró el diseño de una pequeña vasija de barro, ancha en su base y de cuello muy largo y fino, era el cuarto diseño que me traía a mi pequeño taller de cerámica, siempre una vasija, siempre el primer domingo de cada mes y siempre cuando se iba me decía lo mismo “Volveré a recoger el encargo el domingo que viene y por favor no se la muestres a nadie”, cerraba la puerta y se iba.

Mientras observaba el diseño, me puse a pensar en el primero que me trajo, hacia ya mas de cuatro meses, era Enero y yo acaba de abrir mi taller, en realidad todavía no había ni abierto, estaba ordenando trastos y organizándolo todo para abrir ese lunes, cuando alguien llamo a la puerta.
En otras circunstancias ni siquiera me hubiera molestado en contestar, pero había puesto todos mis ahorros y mis ilusiones en este negocio y no estaba la cosa como para no atender a un posible cliente, aunque estuviera cerrado y fuera domingo.

Era el diseño de una vasija muy alargada, casi parecía un tubo, coronada por una pequeña tapadera con forma de pez. Cogí el dibujo y le pregunte que de tamaño quería que le hiciera la vasija, a lo que me contesto,- “pequeña, muy pequeña, la esencia de cualquier cosa y más de las que merecen la pena ocupa muy poco”-.
El encargo me extraño, ya que no me dio ninguna indicación mas, ni siquiera me pregunto el precio, lo único que me dijo fue, que recogería su vasija el domingo siguiente a la misma hora y que entonces me pagaría el encargo.

Aquella misma tarde me puse a trabajar en la vasija, a pesar de la aparente sencillez del diseño, la realidad era otra, debido a su pequeño tamaño y material con la que la realice una arcilla de origen volcánico llamada Bentonita, constantemente la vasija se agrietaba o perdía su forma, así que el que un primer momento se me antojo un encargo fácil de realizar se convirtió en un quebradero de cabeza de mas de cinco días de trabajo.

El domingo siguiente y a la misma hora, se presento mi cliente, cogió la pieza con sumo cuidado la metió en una caja de madera, y me pregunto que cuanto me debía, el precio que le dije a cualquiera le hubiera parecido sino desorbitado, algo elevado pero el no dijo nada, se limito a asentir con la cabeza y a pagarme.
Cuando estaba ya saliendo del taller, se giro, me sonrió y me dijo,- “aquí estaré el mes que viene, con un nuevo diseño”-,y se fue.

Durante un tiempo no puede quitarme de la cabeza a mi misterioso cliente, pero a medida que pasaban los días y se me acumulaba el trabajo y las preocupaciones su recuerdo se fue borrando de mi mente, hasta que como el mes anterior el primer domingo de ese mes se presento en el taller con un nuevo y sorprendente diseño.

Cuatro meses ,cuatro diseños de vasijas a cual más especial y a la vez siempre se repetía la misma situación y sus palabras eran prácticamente las mismas, como si del día de la marmota se tratase,ninguna variación, ninguna o al menos eso pensaba yo, hasta que al domingo siguiente de haberme traído su ultimo diseño,se produjo un incidente que ni yo misma al día de hoy soy capaz de asimilar y muchísimo menos entender.

Me sigue siendo muy complicado recordar con claridad lo que sucedió aquella tarde de domingo, los recuerdos se agolpan en mi mente y en muchas ocasiones me es casi imposible distinguir la realidad de los hechos y ......todas las veces que he contado esta historia me sucede lo mismo, me es difícil muy difícil seguir contado este relato y cuando mas me cuesta contarlo mas quiero hacerlo y sacarlo de mi vida y sobretodo de mi mente.

Había llovido todo el día, y mi estado de animo estaba como él, gris y triste, y cuando estaba a punto de irme a casa, llamaron a la puerta....
Todavía aun hoy después de los años trascurridos me sigo preguntando porque no ignore esa llamada, y no abrí. Pero lo hice y lo que allí vi, no se supongo que,..la verdad no se que suponer, lo que vi allí fueron las cuatro vasijas que había creado bajo la lluvia y a su lado mi misterioso cliente.

A medida que las vasijas por la fuerza del agua, su delicadeza y su pequeño tamaño perdían su forma, un humo rojizo surgía de ellas, como si respirasen a la vez que desprendían un fuerte aroma.
!Están perdiendo su esencia de la vida!, Grito mi misterioso acompañante.!Creí que en este pequeño pueblo podrían vivir!-continuo-¡Pero ni aun en un sitio tan pequeño, sus habitantes son capaces de .....!
¡Capaces de que!-dije yo-! Por favor dígame que esta pasando!
Lo que le esta pasando a estas pequeñas vasijas-continuo él-, es lo que nos pasa a todos cada día y casi sin darnos cuenta, cada día poco a poco perdemos nuestra esencia de la vida. Las vasijas son solo un recipiente no muy distinto de nuestro cuerpo, pequeños y frágiles, como el delicado equilibrio de todo lo que nos rodea y que no somos capaces ni de comprender, ni de cuidar, recuerda esto, la esencia de las cosas y mas de las que merecen la pena ocupa muy poco, pero no por ello son menos importantes.

Se dio media vuelta y se fue bajo la lluvia, dejando tras de si cuatro vasijas desechas por la lluvia.

Tarde bastante tiempo en comprender sus palabras, pero a medida que iba envejeciendo y mi vida poco a poco se va apagando, cada vez comprendo mejor lo que aquel extraño me quería enseñar,el significado de la esencia de la vida.

Gloria San José

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